Ardeiro.AI
Todas las newsletters

Hacer la Navidad en octubre (o por qué los turrones del súper saben algo que tú no)

8 min de lecturaPor Manuel Ardeiro
Manos preparando el lazo de un regalo de Navidad

Fotografía de archivo · Pexels

La verdad: no me gusta la Navidad.
Y lo peor: cada año comienza antes.
Afortunadamente sigue acabando siempre igual.
Menos mal, si no tendríamos navidad medio año.
Desde Octubre hasta Semana Santa.
San Valentín incluido.
Que bueno, hace algo de juego con Santa Claus.
Algo es algo.

Pero ya es todos los años igual.
Estaba en el súper buscando yogures.
Y allí estaban.
Una estantería entera de turrones, polvorones y mazapanes.
Al lado de las castañas.
Enfrente de los disfraces de Halloween.
Sí, esa fiesta importada que ha sustituido al Samaín.
Bueno, sustituido es mucho decir, porque al Samaín pocos le hacían caso.
Total, un esqueleto de plástico mirando fijamente las castañas.
A un lado unas peladillas.
Y al otro los turrones.

Pensé: “Esto ya es demasiado”.
En realidad, lo pienso todos lo años.
Pero cada año, un poco antes.
Lo comenté en casa.
Lo comenté en el bar.
Creo que hasta envié un audio.
De cuatro minutos, claro.

Y luego llegó diciembre.
Y yo, que me había reído tanto de los turrones, el día 23 estaba buscando un regalo en una gasolinera.
Con cara de náufrago.
Entre una bolsa de carbón y un ambientador de pino.
O sea, que al final el super tenía razón.

La anatomía de una Navidad improvisada

Casi todos los negocios pequeños viven la Navidad igual.
Con la misma estructura.
Como un belén: siempre las mismas figuras y siempre en el mismo sitio.

Primer acto: la negación.
Octubre.
“Bah, aún queda un montón.”
Noviembre.
“Bueno, ya lo miraré la semana que viene.”
La semana que viene es una unidad de tiempo que no existe.
Es como “ahora te llamo”.
Todo el mundo la usa y nadie la cumple.

Segundo acto: la avalancha.
Primera semana de diciembre.
El puente.
De repente, todo el mundo quiere cita.
Todo el mundo quiere cortarse el pelo, arreglar el coche, hacerse una limpieza o encargar la empanada para Nochebuena.
A la vez.
Por WhatsApp.
A las once de la noche.
“Hola!! Tienes hueco el 23 por la mañana??? 🎄🎄”
Dos signos de exclamación.
Tres de interrogación.
Dos árboles de Navidad.
Ninguna posibilidad de que haya hueco.

Tercer acto: la pregunta repetida.
“¿Abrís el 24?”
“¿Y el 31?”
“¿El 26 es festivo aquí?”
“¿Qué horario tenéis en fiestas?”
La misma pregunta.
Cuarenta veces.
Contestada a mano.
Cuarenta veces.
Con ligeras variaciones según el cansancio.
La primera: “¡Hola! Sí, el 24 abrimos de 9 a 14, ¡felices fiestas! 😊”
La cuadragésima: “Sí”.

Cuarto acto: el cartel.
Alguien coge un folio.
Escribe a mano “HORARIO ESPECIAL NAVIDAD”.
Lo pega en la puerta con celo.
El celo se despega con la humedad gallega en unas cuatro horas.
El cartel acaba en el suelo, boca abajo, debajo del felpudo.
Allí lo encuentras en febrero.
En San Valentín.

Quinto acto: el propósito de Año Nuevo.
1 de enero.
Resaca de turrón.
“El año que viene me organizo con tiempo.”
Esto lo hemos dicho todos.
Varias veces.
Es la frase más repetida en España después de “a ver si quedamos”.
Y con el mismo índice de cumplimiento.

El problema

Hasta aquí seguro que algo te suena.
Ahora vamos con la cuenta de servilleta.
La del boli del camarero.

Supón que tienes un negocio con citas.
En diciembre te escriben, digamos, treinta personas más de lo normal cada semana.
Preguntando horarios, pidiendo hueco, cambiando cita, preguntando si haces bonos regalo.
Contestar cada una, entre leer, mirar la agenda, contestar y esperar a que te respondan “vale, pero ¿y a las 12?”, te lleva unos tres minutos.
Noventa minutos a la semana.
En el mes de más trabajo del año.
Mientras tienes a un cliente delante.
Y otro esperando.
Y tu madre preguntando qué llevas a la cena.

Y eso es lo que contestas.
Lo que no contestas es peor.
Porque el que pregunta a las once de la noche y no recibe respuesta no espera a mañana.
Pregunta en otro sitio.
Ese cliente no se queja.
No te deja una mala reseña.
Simplemente desaparece.
Como el cartel de debajo del felpudo.
Y no te enteras hasta enero, cuando miras la caja y piensas: “Pues diciembre no fue para tanto”.

Mientras tanto, en los grandes almacenes…

Volvamos a los turrones.
Que no están ahí por casualidad.
Ni porque alguien del súper tenga mucho espíritu navideño.
Están ahí porque las grandes cadenas planifican la Navidad con meses de antelación.
Campañas, stock, horarios, personal, cartelería.
Cuando tú ves el turrón en octubre, ellos llevan desde el verano con eso.
Para ellos, octubre ya es tarde.
Lo que pasa es que tú (o yo), desde la estantería de los yogures, solo ves el final.

Lo mismo pasa con las luces de Navidad de algunas ciudades,.
Que ya empiezan a colgarse cuando todavía vamos en manga corta.
Nos reímos.
Hacemos memes.
Y luego vais todos a verlas.
A Vigo, si puede ser.

Moraleja incómoda: el que parece que se adelanta no se adelanta.
Va a su hora.
El que va tarde eres tú.
Y yo.
Que lo de la gasolinera no me lo invento.

Y para los que tenéis el WhatsApp como centralita

La buena noticia es que tú no necesitas un departamento de marketing.
Ni una nave llena de polvorones.
Necesitas dejar hechas ahora, en noviembre, las cosas que en diciembre no vas a tener tiempo de hacer.
Con calma.
Con un café.
Sin nadie gritando “¿tienes hueco el 23?”.

Cuatro cosas, para ser concretos:

  • Decide ya tu horario de fiestas.
    El 24, el 26, el 31, el 2 de enero, el 5 por la tarde.
    Escríbelo una vez.
    En un sitio.
    Y que sea el mismo en la web, en Google, en la puerta y en lo que respondes por WhatsApp.
    Un solo horario.
    No tres versiones según quién conteste.
    (Esto ya lo vimos con el calcetín rojo, ¿te acuerdas?)

  • Abre la agenda de diciembre ahora.
    Que la gente pueda reservar los huecos de Navidad desde ya.
    El que reserva en noviembre no te escribe en diciembre.
    Y si se llena, apúntalos en una lista de espera.
    Porque en diciembre siempre hay alguien que cancela.
    Y siempre hay alguien que quiere ese hueco.

  • Deja preparadas las respuestas a las preguntas de siempre.
    Horario, festivos, bonos regalo, cómo reservar.
    Si tienes un asistente en WhatsApp, que conteste él.
    A las once de la noche.
    Sin “sí” a secas.
    Y si no lo tienes, por lo menos guárdalas como respuestas rápidas en WhatsApp Business.
    Así la número cuarenta sale igual de amable que la primera.

  • Activa los recordatorios.
    En diciembre todo el mundo tiene la cabeza en otra parte.
    Entre la cena de empresa, la lotería y el amigo invisible, la cita del martes se olvida.
    Un recordatorio automático el día antes y ese hueco no se queda vacío.
    Que en diciembre un hueco vacío duele el doble.

Nada de esto es inteligencia artificial de película.
No hay robots con gorro de Papá Noel.
Es sentido común, pero hecho en octubre o noviembre en lugar de en diciembre.
Y no te lo cuento para venderte nada.
Te lo cuento porque en enero me da pena oír lo de “pues diciembre no fue para tanto”.

La parte incómoda: el turrón eres tú

Última reflexión.
Y esta escuece un poco, como el polvorón cuando se va por el otro lado.
Todos los años nos reímos de los que se adelantan.
Y todos los años acabamos en la gasolinera.
Así que te propongo un reto para esta semana.

Coge un papel.
Escribe arriba: “Diciembre”.
Y debajo, tres cosas que sabes que el año pasado te pillaron con el pie cambiado.
El horario que nadie sabía.
Las citas que no pudiste dar.
La pregunta que contestaste cincuenta veces.
Elige una.
Solo una.
Y déjala resuelta antes de que acabe noviembre.

Si lo haces, este año, cuando veas los turrones en el súper, no te vas a indignar.
Vas a mirar al esqueleto de plástico.
Le vas a guiñar un ojo.
Y vas a pensar: “Este año voy a mi hora”.
Y si no lo haces… no pasa nada.
Nos vemos el 23.
En la gasolinera.
Yo me pido el ambientador de pino.

Felices fiestas.

Bueno, todavía no.

Pero casi.

Manu.

Suscríbete a la newsletter de Ardeiro.AI →

Compartir

¿Quieres hablar de esto?

No hay comentarios públicos. Pero sí mi correo. Si algo te resuena o te chirría, escríbeme.

Escríbeme directo →
ARDEIRO.AI / NEWSLETTER

Ideas que merecen un hueco en tu bandeja.

IA y automatización explicadas con ejemplos útiles para tu negocio. Suscríbete a la newsletter de Ardeiro.AI.

Idioma de la newsletter: Español

Responsable: Jose Manuel Lopez Pena (Ardeiro.AI). Finalidad: enviar la newsletter con tu consentimiento. Resend trata correos en EE. UU. con garantías contractuales. Acceso, rectificación, supresión y otros derechos: [email protected]. Más información en la política de privacidad.

La newsletter se envía en castellano. Puedes darte de baja en cualquier momento.

Hacer la Navidad en octubre: la lección del turrón | Ardeiro.AI